Usurpación de propiedad y su apología del delito en una gran ciudad

· administración de justicia
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Este artículo va a argüir que la presencia de ciertos delitos en una gran ciudad, – o varias, – es la consecuencia de las mismas políticas del lugar en cuestión. Políticamente y económicamente, algunos delitos parecen tener beneficios tanto para empresas como para los políticos.  Cuando, en la opinión del autor, este beneficio debe ser obvio, no queremos derrochar nuestro tiempo con una explicación.

 

No pretendemos hacer de este artículo una diatriba con matices políticas o sociales, más allá de nuestro tema principal.  No abogamos por los derechos humanos – solamente hablamos de hechos.  Si alguien quisiera poner manos en el asunto, ciertamente será más calificado para hacerlo que el autor de la exposición desarrollada aquí.  Por lo tanto, tampoco se debe considerar cualquier oración aquí en el sentido de que X es responsable por Y como una acusación, si lo que se dice es obvio a todos.

 

Por ejemplo, se dice que los jóvenes varones entre quizás 15 y 24 son responsables de la mayoría de los delitos en los Estados Unidos. (Steffensmeier & Harer, 1987, 1999, citado en Jeffrey T. Ulmer &   Darrell Steffenssmeier, The Age and Crime Relationship, Social Variation, Social Explanations, en  https://www.sagepub.com/sites/default/files/upm-binaries/60294_Chapter_23.pdf p. 378.)  Es meramente una estadística, y por mí parte, la práctica en algunas jurisdicciones de detener miembros de ciertos grupos, tales como éste de varones de cierta edad, para verificar que no tengan elementos prohibidos en su posesión va más allá de lo justo.  Sobran delitos, o actos rayando en éstos, que la autoridad ignore por completo. Debe haber métodos de detección que no impliquen un encuentro fastidioso para un inocente.  Si estos métodos todavía no existen, seguramente algún día los habrá.  Será una extensión menos intrusa que los métodos en un aeropuerto.

 

Podemos comenzar por considerar el caso de lugares de la ciudad que no tengan los niveles de seguridad necesaria.  Esta seguridad se podría considerar desde varios aspectos, – la seguridad económica, la seguridad para la salud desde el punto de vista de focos de infección o accidentes laborales, o la seguridad para la propiedad de un particular – y ésta incluye la seguridad de su propia persona.

 

Consideremos la seguridad laboral.  He leído que después de la segunda guerra mundial, la seguridad en las fábricas de automotores en Alemania fue nula.  Por supuesto, aquí se puede hablar del afán de las empresas de maximizar sus ganancias.  Vale considerar que después de tantos años de guerra, no había más plata.  Después de afrontar los ejércitos de los aliados, el trabajo en la industria probablemente fue relativamente placentero, aún sin protecciones para el obrero. Al mismo tiempo, probablemente quedaban resabios de propaganda nacionalsocialista, que dijo: Deine eigener Vorsicht – die Beste Versicherung, o sea, tu propio cuidado (ante el peligro es) el mejor seguro.

 

ESPACIO RESERVADO PARA IMAGEN

 

Al dejar que ciertas regiones de las grandes ciudades no tengan agua corriente, servicios cloacales, y seguridad suficiente bien puede ser una advertencia a la gente de barrios de mejor nivel a no perder su tiempo en las favelas o villas.  Las cosas que he leído o escuchado sobre ellos rayan en lo espeluznante, aunque siempre es posible que son historias exageradas: que casi todas las mujeres hayan sido abusadas, que entrar la zona es una invitación para los delincuentes a despojar al intruso.  No es algo limitado a los países pobres.  Para ilustrar, doy dos ejemplos del primer mundo.  Se dice que en Alemania, hay zonas de las grandes ciudades donde la policía sencillamente no entra.  Acondicionado por la revista norteamericana LIFE, cuando dejé mi pequeño distrito rural para ir a la universidad en Canadá, al explorar la ciudad, me dije que cierta zona no fue un lugar confiable.  Así pensaban muchos habitantes sobre una calle llamado Barton, que además de muchas industrias, hospedaba su cárcel del siglo 19, más chico que aquello de San Quentin, pero aún menos acogedor.  Se dice que en su equivalente en Toronto, mucho más grande, a los borrachos le metían en una celda demasiado chica para el cuerpo del embriagado.  He escuchado que los celadores podrían dar un empujón a un reo para que caiga por la escalera.  Dentro del sistema británico, aplicable a sus ex colonias, el juez no va a creer que la autoridad abusó de sus prisioneros, sin que haya un soplón entre los guardias.

 

He mencionado esto para dar el contexto necesario.  O leí en el diario, o escuché por radio en la ciudad donde vivía en 1980, que la ciudadanía se preocupaba de la seguridad  del lugar.  Entonces, el alcalde de la ciudad decidió mostrar a la ciudadanía que no pasa nada peligrosa.  Una noche, caminó por la calle Barton, y, después haber ambulado por ella sin incidente, informó al público que no le había pasado nada.  ¡Ehem!  También yo, a causa de mi trabajo, transitaba la calle en muchas oportunidades – y no me aconteció ningún hecho delictivo.  Pero los que prestaban mucha atención al periplo del alcalde notaron que paseaba la zona con protección policial.

 

(Lo que si fue peligrosa es ir por el edificio municipal.  En una ocasión, se cayó un bloque de mármol.  Por suerte, parece que no hubo víctimas.)

 

Al considerar al caso de la ciudad alemana no identificada, podemos decir que el problema es uno de la cobardía de las autoridades. Pero tanto en los casos potencialmente policiales, como aquellos que tienen que ver con focos de enfermedades, se puede decir que existe el teoría que la situación es así, – en los mejores de los casos, – por un abandono deliberado; y en el peor de los casos, para que la gente en estas zonas viven por pocos años, para no ser un cargo para el estado por demasiado tiempo.  La mejor prueba para esto es un vídeo de las fuerzas armadas de los Estado Unidos que predice que las guerras futuras serán en las ciudades del tercer mundo (y hay norteamericanos que ven que el mismo tratamiento va a ser aplicado a sus propias ciudades decaídas.)

 

Aparte de lo que acabamos de mencionar, están casos de edificios en zonas por si respetable, pero que fueron ocupados por drogadictos sin concepto de higiene.  Pasó una vez en Toronto, años 60 o 70 del siglo pasado.  Fue un edificio no terminado, si bien recuerdo, y tuvo desechos de todo tipo, cucarachas, y roedores.  Por muchos años la policía no hizo nada.

 

Desde cuatro décadas ya existe una teoría, aquella de la ventana rota.  Se dice que dejar una ventana rota en una aérea de la ciudad es una invitación para que se rompan muchas más.  No hace falta aplicar esto a sólo ventanas, también se puede aplicar a la acumulación gradual de basura en la calle, o autos abandonados, o paredes escritas por vandalismo.  Por lo menos dos de estas situaciones existen en la calle en donde vivo al momento.  A veces, – y hay que reconocerlo, – la ciudad se encarga de pintar encima de las escrituras; pero es bastante negligente en quitar los vehículos inútiles de la calle.  Su afán es más bien con aquellos que están mal estacionados, ya que con estos, se puede ganar dinero por las multas.  ¿Por qué preocuparse del auto de un dueño probablemente muerto?

 

Quizás esta teoría de la ventana rota se puede extender a todas las regiones de una ciudad que es abandonada a su suerte.  Salvo por el interés en algún político, no habrá mejoras.  Estos pueden ser de dos lados: la derecha tradicionalmente va a arrasar todo para construir algo moderno para sus votantes, o la izquierda logra poner un mínimo de civilización en el lugar, en cambio por lo mismos que buscan los de la derecha, – los votos.

 

Ya que hemos dado una descripción de las generalidades, vamos a lo específico – la casa tomada.

 

La rentabilidad del edificio tomado

 

Imaginemos un edificio abandonado. No hace falta que sea en mal estado.  Quizás el dueño murió.  Quizás sus ocupantes fueron de vacaciones.  Entretanto, alguien se da cuenta, logra abrir la puerta, y si el lugar es suficientemente grande, decide hacer un poco de dinero.  Si es necesario, se dividen las habitaciones, o se agregan, sin permiso municipal. Se publica un aviso, antes en los diarios, – hoy en día, en el Internet, y llegan los potenciales inquilinos o nuevos “dueños”.

 

He visto edificios de este tipo ocupada hace más de 10 años.  He escuchado algunos años atrás, que dos edificios de este tipo, al lado de nuevos construcciones, iban a ser demolidos en la brevedad.  Siguen en el mismo lugar, uno con nueva pintura, el otro tan feo como antes.  Lo que se me dice, es que los ocupantes consigan amparos judiciales por una u otra razón, como aquella de la presencia de hijos menores.

 

No me convence totalmente que el amparo será justificado.  Esto de de hacer protestas con mujeres y menores de edad; o de ocupar edificios así, debe ser considerado como un acto de terrorismo, como cuando se acusaran a Saddam Hussein de usar menores como un escudo.  Bueno, decir terrorismo es una exageración, pero la comparación, me parece, tiene algo de mérito.  El hecho que los ocupantes no sean desalojados parece darles la razón legal, – un antecedente, para que tal procedimiento se use en el futuro.

 

Obviamente, en el caso de un dueño muerto, sin herederos, no hay daño, – o no mucho.  No obstante, el hecho afecta a los vecinos, y por lo tanto, en cierta medida, a la ciudad entera.

 

No puedo perder tiempo preguntando a la gente sobre los particulares de cada caso.  No soy reportero.  Pero lo que puedo hacer es especular.

 

Imaginemos que el nuevo dueño (ilegítimo) de un tal lugar conecta la suministración de agua, gas natural, y electricidad.  Paga todos los impuestos municipales. (Que estafa a la provincia, o el estado nacional damos por sentado.)  ¿Cuántos ganadores están en esta ecuación?

 

Gana el dueño falso.

 

Gana la gente que consiguió un lugar para vivir.

 

Gana la empresa suministradora del fluido eléctrico.

 

Gana la empresa que provee el gas natural.

 

Ganan las empresas de cable y telefonía.

 

Gana la ciudad por el pago de sus impuestos, aunque en el caso que nosotros consideramos, serán mucho menos que en la situación en la cual todo sea legal.

 

Si multiplicamos por la cantidad de casas tomadas, si fuese solamente una por manzana una zona sin edificios de departamentos, me parece que fácilmente da un rédito a la ciudad y a las empresas de un 5% adicional.  Este cálculo se basa sobre 40 edificios por manzana.

 

Pero la ganancia puede ser aún más, ya que la gente que vive en estos lugares, por no ser dueños, es propensa al derroche.

 

Por lo tanto, en un mundo casi perfecto, no existe ningún buen motivo para desalojar a la gente, hasta el momento que las leyes de edificación y la oportunidad de ganar aún más se asome por la construcción de algo más rentable o para las empresas o para la ciudad.

 

La vivienda tomada durante las vacaciones de sus dueños

 

 

Las cosas son distintas cuando alguien regresa de sus vacaciones y encuentra su casa tomada.  La rapidez con la cual se podría ejercer sus plenos derechos sobre la propiedad depende de las leyes del momento.  Conocí el caso de una mujer y su hijo que fueron obligados de alojarse por algún tiempo en un hotel por un ilícito así.  Lo que daba una ironía al caso es que la mujer trabajaba para algún tribunal municipal o federal.

 

Una vez después de la ocurrencia del hecho recién mencionada, me dijeron que los desalojos en tales casos ya se habían comenzado a ser logrado con más eficiencia.  De hecho, vivo una situación que no lo comprueba.

 

En un caso así, salvo que se puede obligar a las empresas de gas, electricidad y agua a cortar el suministro de sus productos, el único perdedor es el dueño.  Hasta es posible que pierda por cualquier corte, por el hecho de posibles recargos por una reconexión.

 

La toma de tierras fiscales

 

Cuando alguien ocupe tierras del cual es estado es dueño, tenemos una situación especial, ya que, si el estado quiere su propiedad (depende del país, lo que digo), puedo actuar rápido so pretexto del bien común.  Quizás es para construir una escuela pública, o una autopista.  Por lo tanto, el accionar veloz por un gobierno es posible.  Conozco un caso, pero los detalles ayudarán a los lectores identificar el lugar, que no quiero hacer (todavía).

 

¿Todos ganan con la corrupción?

 

Pido que los lectores entiendan lo que estoy diciendo en este aparte, no voy a ser específico.

 

Imaginemos ya una situación en que un edificio tomado alberga delincuentes, y estos comparten sus ganancias con la gente que deben tener la responsabilidad de actuar de otro modo.

 

Existe una teoría económica que nuestra ventana rota, mencionada cerca del principio de este artículo, es una oportunidad para la economía, en el sentido que da empleo, y se remplace algo viejo con algo nuevo.  Ésta se llama la falacia de la ventana rota. ¡Rompa para construir!  Parece ser el argumento de aquellos que destruyan todo por bombardeos.  Sólo hace falta algún plan, como aquel de Marshall después de la segunda guerra mundial, para la reconstrucción de partes de Europa.

 

Será, si no me equivoco, una extensión de la economía de Keynes.  – hay que gastar para mantener la economía en un buen estado, con poco desempleo, y consumo al máximo.  La metáfora de la ventana rota, aplicada al principio de que su rotura sea una oportunidad económica, resulta ser un argumento para el consumismo.  Beneficia a aquellos que proveen la arena (que está poniéndose cara), al fabricante de láminas de vidrio, al negocio del vidriero, y al instalador. Puede haber otros segmentos de la economía involucrado en escala menor, por ejemplo, cerramientos, pintura, y cualquier otro producto necesario para terminar con el trabajo.  Recordemos que la ventana es sólo un ejemplo, podemos estar hablando de algo mucho mayor.

 

En este escenario, él que sin derecho adquiera algún bien que no debe tener, hiera la economía del damnificado, pero siempre que sea una persona que mantiene su dinero robado, hurtado, extorsionado, secuestrado … en la compra de bienes, apenas hizo mella en la situación económica, si consideramos el conglomerado de todo su especie.  No es posible decir lo mismo de aquellos que logren depositar sus ganancias en un paraíso fiscal.  Con esto, no queremos decir que éste es una persona peor que los otros, al faltar el conocimiento de cómo este dinero fue adquirido, y si el estado verdaderamente tenga derechos sobre tales ahorros.  Parece que exista alguna fábula en la cual un ladrón admira la capacidad del recaudador de impuestos de conseguir más dinero del contribuyente que aquel de sus víctimas. [Contado en D. F. Hudson, New Testament Greek, Hodder and Stoughton (Teach Yourself Books), 1960, p. 28] He dado unas reflexiones sobre el tema en mi artículo, disponible en esta dirección del Internet, llamado “Los significados desconocidos de “publicar”, y sus tristes ramificaciones.”

 

De cualquier modo, existe una corrupción que cualquier persona debe ser capaz de reconocer, y existen casos que hoy en día, se consideren como tales por tratados internacionales.  Sus intenciones parecen ser mantener el primer mundo con su título de “primer”, mientras que gasta más que tenga, y compensa por castigos a prácticas que sean el equivalente en el mundo de negocios a las flores que un marido traiga a su esposa ofendida por una discusión.

 

Conclusiones

 

Nuestro edificio tomado podría ser bien administrado y sin víctimas.  Puede ser mal manejado, pero sin más que pequeños inconvenientes. Pueda haber una corrupción que existe únicamente por una definición poco práctico de la palabra. En todos estos casos, podemos decir que todos ganan.

 

Puede haber una situación en el cual el dueño queda perjudicado.  Cuando la justicia no actúe con la rapidez requerida, aunque no esté en violación de ninguna ley existente, debemos considerar que las leyes pertinentes tengan una tendencia a ser corruptas, bajo capa de justicia.

 

Lo que es incomprensible es como un agente de policía puede insistir que un vago se vaya de un banquito en una plaza pública a las ocho de la mañana, cuando se trata de un día laboral, y banco vacíos sobran, – pero la institución policial no se muestra capaz de desalojar gente de un edificio tomado por la fuerza.  Por más que pueda haber una ordenanza contra la vagancia, tanto más debe haber un procedimiento ágil para las víctimas de las casas tomadas.

 

Huelga decir que si el asunto de un tal edificio se maneja con corrupción plenamente inmoral, tanto adentro como afuera, hay víctimas, aunque, – siempre que el dinero no sea desviado para guardar en una caja fuerte, un paraíso fiscal, un hueco en un ladrillo, no les importará un comino a los poderes, porque pueden decir que la economía funciona.  Un poco será devuelta a las víctimas, que si es acompañado de un buen discurso, será bien recibido.  Si hay alguien que podría recuperar su propiedad con rapidez, será únicamente la persona a la cual los burócratas o políticos identifiquen como alguien demasiado importante para que sufra tal situación.

 

Terminamos con detalles algo velados del caso del autor.

 

Por definición de la jurisdicción local, el autor no tiene derecho de hacer denuncias a la policía.

 

No obstante, trató de hacerlo. El punto de arriba nunca fue descubierto, por lo tanto, en el destacamento de la policía, surgió lo siguiente:

 

Las primeras personas que escucharon mi denuncia no sabían que hacer con el caso de una persona que fue dejado en la calle por una cadena en la puerta por aquellas personas que formaban el comité de la toma del edificio.

 

El oficial a quien fue llamado para consultar sobre el caso dijo que soy parte de una asociación ilícita, sin siquiera conocer los detalles del caso.  Dijo que vivo en una casa sin dueño, o sea, el dijo que vivía en una casa tomada (¡chocolate por las noticias! – ¡pero hay un error cronológico!)

 

Discrepé, y expliqué que vivía con los mismos dueños desde aproximadamente 1995.

 

El oficial cambió su discurso para sugerir que la cadena pueda haber sido puesto por el dueño mismo.  Este no explique en contra de quien la cadena fue puesta.

 

Finalmente, dije que yo podría verificar el nombre del dueño en cierta dirección de la ciudad.  ¿No me podrían el mismo haber ofrecido las pruebas de quién fue la propiedad?

 

Notas

Una versión de este artículo, con pequeñas diferencias, fue publicado en este sitio, el 26 de diciembre en inglés. Contiene referencias a los casos de las ciudad de Toronto y a aquellas en Alemania donde la policia tienen medio, en la sección de notas.  Se llama, “Usurpation of Property and Justification of this Crime: Real Cases in Big Cities”.

 

24 de diciembre, 2018,

 

© 2018, Paul Karl Moeller

 

 

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