El Julio César de Shakespeare … hasta la advertencia sobre los Idus.

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Presentación

Nuestro español

Julio César – traducción de la primera escena

Traducción parcial de la segunda escena

Nota final

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Presentación

¿Por qué escribió un germano-canadiense esta traducción de Shakespeare en español? Entre las razones, diríamos que, ha llegado el momento para hacerlo; es un ejercicio en pulir su español, y es un esfuerzo para presentar una traducción menos palabra por palabra, sino, donde posible, cada juego de palabra por otro.  Es lo más trabajoso de rendir en otro idioma.

El concepto por primera vez llegó al conocimiento nuestro al leer una colección de cuentos latinoamericanos rendidos al inglés.  Había un escritor de Caribe incluido, que hizo unos malabarismos con una especie de chiste del idioma inglés.  La traducción literal es:

        ¿La vida vale vivir?  Depende de él que vive.

“Él que vive” resultó ser un vocablo homónimo con “hígado”, entendible como chiste, aunque no correcto en otras circunstancias.  Parece que la expresión es de William James.

 

La rendición en francés sustituyó “la fe” por “vivir”, y “hígado”, – una letra adicional en éste, sin cambio de pronunciación.

El resultado en español es algo pícaro, que por razones de haber elegido escribir obras con lenguaje apto para todo público, dejaremos el resultado a la imaginación de los lectores.  Sustituimos “la pena” por “vivir”. …

Hay una expresión en español, “de Guatemala a guatapeor”.  No supimos que es la traducción consagrada para la traducción literal del inglés, “de mal a peor”.  Buscamos algo que estuviera en harmonía con las palabras castellanas.  Inventamos una expresión que tememos de transcribir, por ser potencialmente ofensiva en un u otro país, lo que, por supuesto, no es el objetivo del ejercicio.  Cualquier persona que se sienta ofendida por el primer ejemplo, debe considerar el juego de palabras ya apunta sobre un personaje de la extrema derecha, ya difunto, de Austria, apellidado Haider.  Estamos completamente neutrales con nuestras opiniones sobre los lugares aquí mencionados. Sugerimos, recordando que se trata de algo se suena mejor en inglés, [bad: mal, worse: peor], los ejemplos siguientes.

From Hyderabad to Hyderaworse, o, para elegir algo del idioma alemán:

                From Bad Homburg to Worse Homburg

Para elegir una región de los Estados Unidos,

                From Bad Lands to Worse Lands.

Hasta podemos invertir el orden, con una ciudad bavariense,

From Badburg to Wurzburg, lo que sugiere, por extensión, lo siguiente, válido solo en inglés:

From Hamburg to Wurstburg, aunque se podría derivar:

                Desde hamburguesas hasta chóripan.

Jugando en el mismo estilo, pero transfiriendonos a las Islas Británicas y los Estados Unidos: From Bath to Worth, que nos da, “desde el baño,  hasta el valor”, o la palabra “peor” en inglés, como si fuese con siseo.

Vale casi para un escudo en latín, como el canadiense, “De mari usque ad mare”, de balnea (n.pl.) usque ad pretium (n).  No pretendemos que tenga algún sentido, aunque, en su día, hubiese sido apropiado para Arquímedes.
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Nuestro español

Para dar el sabor de Shakespeare, no nos parece bien hablar como alguien que vive en el presente, aunque tampoco estamos capacitados para hablar como Cervantes, su contemporáneo.  Usamos un estilo y vocabulario en desuso, cuando la musa lo permita.   Usamos latinismos que los hispanoparlantes entiendan.  Si decimos “parlar” por “hablar”, no es en el sentido despectivo del primero, sino para evocar más correctamente el idioma de los romanos.  Algún gramático criticó una vez palabras así, por ser lenguaje que no pertenece al español.  En tal caso, las deformaciones del latín, tales como “hablar”, del “fabulor” de Cicerón, débense descartar por igual motivo.

Podemos, en algunos momentos, exceder los límites del entendimiento de los lectores promedios (si tales hayan), con traducciones tomado literalmente del inglés, tal como “plata veloz”, que, como “quicksilver”, es sinónimo con el metal mercurio.  Cuando Shakespeare quiso hablar de metales, hacemos lo mismo; si de velocidad, nosotros también.  Habrá problemas cuando los conceptos, que suenan igual en inglés, como “metal” y “mettle”, no dan el mismo sentido en español.  Tratamos con otro simbolismo.  Agregamos unos dioses y planetas.  Además, nuestra propia creatividad no debe ser ahogada antes de ser agotada, si es para alabar el bardo de Stratford-upon-Avon.

Ir más allá de lo presentado aquí es, por falta de recursos y salud, ya fuera de nuestro alcance, pero invitamos comentarios.  Será un poco flojo de nuestra parte, justificar algunos errores por el hecho de que hasta Shakespeare tuviese problemas con su propio apellido.  Pero son cosas que pasan.

Finalmente, sospechamos, sin tener la prueba a mano, pero hay buenos motivos para pensarlo, que algunos versos de Shakespeare fueron malsonantes creaciones dirigidas a su audiencia menos instruida.  Por los motivos señalados más arriba, no tratamos de identificar y castellanizar estos versos.

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Julio César

1º Acto, 1ª  Escena

Entran Flavio, Marullo, y ciertos ciudadanos al escenario.

Flavio:

¡Fuera de aquí! A sus hogares, holgazanes,

Id a vuestras casas.

¿Tenemos un feriado? ¿No sabéis que,

Siendo menestrales, es menester no caminar

En días laborales sin los sinos

De sus oficios?  Habla, ¿Cuál es el tuyo?

Primer ciudadano:

Pues, señor, soy carpintero.

Marullo:

¿Dónde están tu excusalíote de cuero y tu escantillón?

¿Qué haces vestido de su mejor atuendo?

Usted, señor, ¿de que oficio es?

Segundo ciudadano:

Doy fe, para comparar con artesanos finos, no hago, como se dice, más que chapucear.

Marullo:

¿Pero su oficio? Responda sin ambages.

Segundo ciudadano:

Mi santo oficio, señor, es uno que espero poder usar con la conciencia tranquila, arreglo con siete suelas las almas, o almadreñas.

Marullo:

¿Qué oficio, so bribón?  Bribón inepto, ¿qué oficio?

Segundo ciudadano:

No, señor, le suplico, no rompe Usted conmigo, pero si rotura hay con Usted, yo compongo.

Marullo:

¿Qué quieres decir con esto?  ¿Quieres componerme, so descarado?

Segundo ciudadano:

Pues, señor, remendaré sus zapatos.

Marullo:

Así que sois zapatero de viejo, ¿verdad?

Segundo ciudadano:

Verdad, señor, deslizo por la vida solo con la lezna; no me meto en ninguna materia de artesanos, ni en asuntos de mujeres, pero con todo, señor, de hecho soy cirujano para zapatos deleznables, de sus males les recupero.  Hechos todos caballeros fueron aquellos que pisaron el cuero bovino que aplico en mi arte.

Flavio:

Pero, ¿Por qué no estás en tu taller hoy?

¿Por qué dirigís estos hombres por las calles?

Segundo ciudadano:

La verdad, señor, es para desgastar sus zapatos, entonces sus gastos representan más trabajo para mí. Pero, de hecho, señor, hacemos un feriado para ver a César, y para regocijarnos en su triunfo.

Marullo:

¿Para que regocijarse?  ¿Que conquista trae a la patria?

¿Qué caciques tributarios le siguen a Roma,

Para adornar con grillos las ruedas de su carro?

Empedernidos, embrutecidos, gentío peor que insensible,

O corazones duros, hombres desalmados de Roma,

¿No conocieron a Pompeyo?  Con frecuencia, y en demasía,

Escalaron murallas, comunes y almenadas,

Además de torres, y miradores, más aún, hasta las caperuzas de chimeneas,

Con sus criaturas en vuestros brazos, y ahí estabais sentados,

El día entera, con expectativa paciente,

Para ver al gran Pompeyo pasar por las vías romanas;

Y cuando vosotros atisbarais su carro,

¿No hicisteis de una sola voz una aclamación

De tal modo que el Tíber temblaba por debajo de sus orillas

Para oír la reverberación de vuestros sonidos

Hecha en sus riberas cóncavas?

¿Y ahora estáis ataviados de gala?

¿Se escogisteis de este día un feriado?

¿Flores recogidos desparramáis en su camino

Allanado encima de la sangre de Pompeyo por su triunfo?

¡Largo!

Corred a vuestras casas, sobre vuestras rodillas caed,

A los dioses rogad que no apuren las plagas

Que las necesidades deben infligir por tamaño falta de gratitud.

Flavio:

Id, id, patriotas buenos, y por esta culpa

Reunid todos los hombres pobres de su clase

Y atraedlos a las riberas del Tíber, y llorad las lágrimas

Dentro del canal, hasta que el arroyo de más poca profundidad

Besare las riberas más exaltadas de todas.

Salen todos los ciudadanos.

Ved como a lo más común, no se imparte el temple;

Dolorosos desvanecen, plomos mudos, no dan la lata.

Ve tú al Capitolio de Júpiter;

Yo ando por este camino.  Desarropa las imágenes,

Si las encuentras engalanadas para el triunfo.

Marullo:

¿Podemos hacerlo?

Sabes, hoy celebramos las Lupercales.

Flavio:

Es sin importancia; permite que de ninguna imagen

Se suspendan símbolos de trofeo. Yo, de paseo,

Expulsaré el vulgo de las vías;

Haced lo mismo, donde pulule.

Las plumas crecientes, arrancadas del ala de César

Le bajarán a una altura normal

Quien, de lo contrario, como un Ícaro con éxito,

Volará alto como el pícaro Mercurio, para dejarnos

Como azogados; y serviles y medrosos.   [Salen]
.

Escena II (parcial).  Entran César; Antonio, listo para la carrera; Calphurnia, Porcia, Decio, Cicerón, Bruto, Casio, y Casca, seguidos por una gran multitud, entre la cual se encuentra un adivino; y detrás de todos, Marullo y Flavio.

César: Calphurnia.

Casca: ¡Tranquilos, eh!  Habla César.

César : Calphurnia.

Calphurnia: Aquí estoy, mi amo.

César: Pare directamente en el camino de Antonio

Cuando el corra su carrera. Antonio.

Antonio: César, ¿mi señor?

César: No se olvida, en su velocidad, Antonio

A propinar un zurriagazo a Calphurnia, por, según nuestros ancianos

Las infecundas así tocadas en la carrera

Sacuden la maldición de su esterilidad.

Antonio: Lo me recordaré.

Cuando César dice, “Haz esto”, se cumple.

César: Proseguid, sin omisión de ceremonias.

Música

Adivino: ¡César!

César: ¡Ah! ¿Quién llama?

Casca: Acallad todos los ruidos; la paz, una vez más.* [… noise be still; peace, yet …]

César: ¿Quien, en la caterva, me invoca?

Oigo una voz más aguda que toda la música

Gritar, ‘¡César!’.  Habla, César ya presta el oído.

Adivino: Precaverse de los idus de marzo.
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Nota final

Fue nuestra intención agregar unas notas explicativas, que no tenemos.  Unas líneas arriba, pusimos algunas palabras en inglés, por destacar que el juego de palabras de Shakespeare no nos fue traducible.

Paul Karl Moeller, 15 de septiembre, 2015

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